lunes, 23 de enero de 2012

El que no arriesga no gana.

Abrir los ojos y no ver lo que quisieras ver, impotencia, sientes que el mundo se abstiene de toda dificultad y de todo reto, no tienes la autoridad suficiente. No te escuchan, te ignoran.
Te envuelven en el estado de agonía permanente en el que ellos están sumidos.
Pasas de ser la persona más feliz, gracias a momentos con los que de verdad te quieren, literalmente hablando, con las personas que no fingen que lo hacen; a ser una persona que odiarías.

Reflexionas sobre el futuro, aunque quede lejos, da igual, tu reflexionas, y sobre el pasado, le das vueltas a todo lo que has hecho y piensas "¿Lo habré hecho bien?"; no obtienes respuesta, y si la obtienes es negativa. "¿Para qué tanto esfuerzo?".

Obvias el presente y no le das importancia, lo dejas a un lado, si, vives, estás vivo ¿y qué?, si en éste mundo solo se sabe reprochar y echar en cara lo que hacemos mal; nadie, y digo nadie te premiará, suficientemente, lo que haces bien.

La sociedad ha sido creada para llenar el vacío que tenemos cada persona, supuestamente; aunque a veces parezca que ha sido fabricada para que nos angustiemos y decaigamos cuanto antes. La sociedad no puede parar el ciclo reproductor de la vida.
La vida es como una enfermedad de transmisión sexual; la sociedad no es la cura, no la erradica, pero si que puede hacer que dure menos, y eso es exactamente lo que hace.

El final de toda esta historia es la evaporación de todo infectado. ¿Y a quién le importará entonces?, a nadie, prácticamente igual que ahora.
Solo hay una solución, es muy arriesgada y solo unos pocos lo consiguen: tienes que quererte y confiar en ti mismo.

sábado, 14 de enero de 2012

Ya no sé a qué atenerme.


Dolor de cabeza, cansancio, sueño,... excusas producidas por la realidad corpórea con el mero fin de no realizar la actividad que debiera, mera vaguería.
Todo ello deriva en las malas acciones, en la falta de voluntad, en la falta de autocontrol, en las modas pasajeras que al final no son tan pasajeras y se convierten en costumbre, en un modo de vida.
No destroces nada, no fuerces, simplemente disfruta.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Hasta nunca 2011.

Se va un año, y con el 365 días, 12 meses e infinidad de momentos vividos.
La verdad es que nunca me gustó el número 2011, a diferencia de 2012 que si que lo hace.

Dos mil once, has sido un año normal tirando a malo, no me has gustado mucho sinceramente, si que es verdad que hay en ti momentos inolvidables en esos 365 días que no me gustaría que se perdiesen, ni los momentos ni las personas que hay en ellos.
Dos mil once, nunca nos caímos bien, admitelo, yo ya lo tengo asumido.
Dos mil once, fuistes el año en el que cumplí 17, me dejastes a un paso de la mayoría de edad, te odio
Dos mil once, me produjistes cambios de todo tipo, en ti queda el final de mi adolescencia y comienza el principio de mi juventud.
Dos mil once, he de agradecerte poco, he de reprocharte más.
Dos mil once, espero que la suerte que he tenído en ti, en ese año imparmente poco atractivo, cambie en el año que te procede, lo deseo con todas mis fuerzas, de verdad.
Dos mil once, tengo que confesarte algo, desde el principio me dabas miedo, me dejabas ver cosas que yo no quería, no eran de mi agrado; nunca me caístes bién.
Dos mil once, te odio.
Dos mil once, gracias solo por hacerme conocer a esas personas que ahora forman parte de mi vida; aún así sigo odiándote.
Dos mil once, nunca me cansaré de reprocharte cosas.
Dos mil once, aún quedan unas horas para que te vayas, pero estoy deseando yá que los relojes de la casa marquen las 00:00:01 y que se oigan las campanadas de la Puerta del Sol de Madrid lo antes posible.
Dos mil once, vete. Estoy deseando que se ponga el Sol de tu último día y que salga la Luna de la primera noche del doce.
Dos mil once, ¿por qué no te vas?.
Dos mil once, juro que esta noche bailaré hasta reventar si es necesario, bailaré como nunca he bailado, y solo para celebrar que te vas, pisaré el suelo de la discoteca como nunca antes lo he hecho, lo juro.
Dos mil once, dicho ésto...

Hasta nunca.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Trastorno obsesivo-compulsivo.

Solo se oye el ruido de los semáforos entre tarto silencio nocturno. Voy por la calle, si, es de noche, no hay nadie en la vía pública, ni en la acera, se ven sombras difuminadas gracias a la luz borrosa de las farolas poco nítidas que son cubiertas por la niebla.
 Se oyen pasos, ahora no, se oye una carraspera, ya no. Se me erizan los pelos y padezco escalofríos.
Comienzo a andar, rápido, mirando de un lado para otro. Estoy asustado, tengo miedo. Algo me sigue, ¿o no?, ¿estaré delirando?, lo dudo; pero puede que si que lo esté.
 Creo que me inquieta algo.
Quizás es que no soy psicológicamente estable.
Alomejor es que mi imaginación me supera.
¿Quién sabe?.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Caminante, no más hay camino...

... retrocede sobre tus pisadas.

sábado, 29 de octubre de 2011

Pavor de un inocente.

Miedo, temor, pánico; ¿ilusiones?, ¿aspiraciones?.

Impera la ley del más fuerte; te debilitan, te humillan, tratándote como la mierda, te infravalorizan, te sitúan a la altura del betún. Pero tu lo permites, ¿por qué? ¿quienes son ellos para hacerlo?

Lo haces por convencimiento, te repiten varias veces lo mismo, hasta el aburrimiento, hasta que te acabas convenciendo tu mismo de algo que no es verdad, te hacen llegar a un convencimiento de algo ficticio, de una mentira.
Recreas esa idea en tu mente, una y otra vez, una y otra vez, hasta que la asocias y haces que sea parte de ti; una mentira vuelvo a decir. Afectándote psicológica y físicamente, agotándote,...

Vives en tu propio sueño, te abstraes centrándote solo en eso, te obsesionas, creas tu propia ilusión. Quedas falto de voluntad y sobrado de amargura. Sin embargo la gente a tu alrededor no lo vé, o no lo quiere ver, sin motivo alguno ésto último. Y ¿por qué?.

Eres no culpable, no das pistas, ni pruebas de nada, ni de la bula que se han inventado, ¿por qué les gusta jugar a los adivinos? Lo próximo será echarte las cartas sobre otra mentira, y así sucesivamente, llegando a una cadena o a un círculo vicioso por adición de muchas de éstas. Y ¿por qué?


No hay respuesta, puede que por envidia, o tal vez por celos o apariencia de valor, para crear así un falso estereotipo de ellos mismos adjudicandote directa o indirectamente otro a ti a su vez. Quizás sean los celos los que tengan la culpa, tal vez la poca autorrealización del emisor de dicha falacia. De lo malo malo, "Es mejor ser envidiado que apiadado".

miércoles, 26 de octubre de 2011

Comprensión de la realidad.


La gente sólo quiere ver lo que ya ha visto siempre. Lo nuevo les asusta, y lo inteligente hace que se sientan estúpidos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Madurez 2 punto 0

Ducharte con champagne, y poder celebrar que disfrutas de la vida. Ya no le das importancia al "qué dirán", ni a las miradas imprecisas y curiosas, clasificando a estas de irrelevantes.

Solo estás tu en el mundo.
Hay luz, lo percibes, pero se acaba cuando lo ignoras, para ti claro; y es que no hay mejor que para no sufrir ignorar los sucesos.
Estás confuso, cansado, confundido, trés fonemas con el símbolo de la tercera letra del abecedario que adjetivan un mal estado, tu estado, pero es que esa es la realidad, no la puedes cambiar, no eres quién.

Te gusta soñar lo sé, a todos nos gusta soñar; te gusta crear un mundo idealizado que te sirve para ser feliz, por lo menos durante un pequeño momento, y es que ese es el día a día, sueñas y despiertas, sueñas y despiertas, como en un ciclo constante del que no se puede salir, ¿o quizás un círculo vicioso?, no sé.

Pero cuando ves esa hora desdichada marcada en el reloj... te hace estar confuso, te cansa, te confunde, te entran ganas de ser feliz de un instante a otro y poder ignorar así al mundo, incluso a veces el propio cuerpo te pide ignorancia.
¿Por qué?; ¿tienes falta de felicidad, ó simplemente es puro vicio?.


martes, 27 de septiembre de 2011

Querido tú.

¡Tú!, sí, tu. Hazme caso. ¿Me escuchas? ¿Hola?.
No lo hagas, no sirve de nada  ¿No lo ves? Si te digo que no, ¿por qué lo haces?.
Si no te importo dímelo y me voy. ¿Estás ahí?, ¿me escuchas?
No soy quién para imponerte mis leyes, pero lo hago porque tu a mi sí que me importas, ¿oíste? Me preocupo por ti, y no quisiera que te arrepintieras luego.
Con poco se puede empezar y con mucho se termina acabando, más bién con demasiado; acabarás desbordado y sin darte cuenta.
Tienes que saber que mientras tu te diviertes las demás personas que te tenemos un mínimo de cariño estamos amargándonos.
¿Me oyes?


martes, 13 de septiembre de 2011

"Siempre" es un "si" que vale para toda la vida.

Uno de esos "siempres" son los amigos. Esos que se merecen miles de entradas del blog, otras tantas de facebook y más o menos los mismos "tweets".
Son las personas que hacen que tu vida tenga sentido, sin ellos no sería lo mismo.
Los amigos de verdad son las personas con las que puedes recorrer un camino entero y que si te tropiezas te agarrarán lo más fuerte posible para que no te caigas.

Con ellos te sientes agusto, puedes ser tu mismo sin que te echen en cara nada o te miren de mala manera, ellos te aceptan, al igual que tu les aceptas a ellos tal y como són, porque te gusta que sean así, con sus virtudes y sus defectos como toda persona en este mundo; nadie es perfecto. Esos errores hacen que puedas reirte y soltar una carcajada, o simplemente una sonrisa, que hace que ese momento sea inolvidable y hace que te des cuenta de lo mucho que te valoran y lo mucho que los valoras, al igual que hacen que veas quién de verdad estará a tu lado en momentos posteriores en los que necesites a alguien junto a ti.

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