El destino, es él, sin él no seríamos nadie a la vez que seríamos el todo. No nos damos cuenta pero siempre está ahí, por mucho que nos duela o nos haga felices.
Quizá no nos estemos dando cuenta, pero nos está afectando todo el tiempo.
Hay momentos que gracias a el se acaban y no quieres que lo hagan, como también hay momentos que quieres que terminen y no lo hacen; pero contra ello no podemos luchar, lo único que podemos hacer es vivir, vivir la vida tal y como se nos presenta, con lágrimas y risas, con llantos y carcajadas, con broncas y bromas.
No digamos "adiós" a nada ni nadie, sino digamos "hasta pronto" que del destino nunca se sabe. Miremos hacia el futuro y tengamos al destino como un simple complemento, dejemos de preguntarnos el "porqué" de todo, el "qué pasará", y afirmemos que estamos vivos, que nos sentimos vivos y que estamos aquí, que no es poco.¡Sintámonos afortunados! no todo el mundo puede sentirse vivo.
Luchemos contra viento y marea, contra una tempestad incluso para que llegue la calma, para poder cumplir nuestras metas y nuestros sueños.
Si ya lo decían unos amigos míos: "Vamos a dejar de comernos la cabeza, y vamos a empezar a comernos el mundo".
Y es que nada es imposible, si se lucha por conseguirlo.






